Aquel día era festivo. Mis padres y mis hermanas habían marchado a pasar el día en el campo y yo me había quedado solo en casa porque estaba castigado y tenía que estudiar; ese año me habían quedado cinco asignaturas para septiembre y me había quedado sin verano.
Me había levantado a la vez que los demás y me había puesto a estudiar y mi madre antes de marchar, me había dejado comida en la nevera, un poco de ensaladilla rusa y fresas con nata; esa va a ser mi comida ese domingo. Nada más que me encontré solo en casa, me volví a acostar asqueado y aburrido de la vida.
Lleva dos horas acostado y pensando un poco en todo y sonó el teléfono de la puerta... Extrañado, fui a abrir y me llevé una sorpresa, era mi primo que había venido con sus padres y como ellos se habían quedado con mis abuelos, él vino a verme a mí. Una sensación de excitación recorrió mi cuerpo, ya no estaría solo y por lo menos, podría ver a alguien. Mi primo subió a casa y estuvimos hablando, viendo y escuchando cintas de música. A la hora de comer, llamaron mis abuelos, que se iban a comer con la familia al campo, que fuésemos con ellos. Yo les comenté que no me apetecía ir y que nos quedaríamos en casa, que teníamos comida y que no se preocupasen por nosotros. Ya éramos mayorcitos los dos (15 años) y nos dejaron solos. Era por el verano, hacía calor y yo llevaba unos bóxer amplios y una camiseta encima, no me había vestido al levantarme y así estaba muy a gusto.
Mi primo y yo comimos y luego me comentó que si me apetecía dormir la siesta, que estaba cansado y que se iba a costar un poco. Le respondí que sí, que estaba un poco cansado y que me acostaría un poco. Mi habitación solamente tiene una cama, así que se quitó los pantalones, la camiseta y se metió en la cama. Yo me quité la camiseta, bajé la persiana de manera que solamente entraba la luz por las rendijas, me metí en la cama y nos tapamos con la sábana. En diez o quince minutos, mi primo se durmió y yo, me aburría y me decidí a “atacar” y ver si realmente estaba dormido. Con un simple movimiento, podría tocarle y si se movía, siempre podía hacer que pareciese una “casualidad”,... pensé. ÉL estaba de lado,...y haciéndome el dormido,... me di media vuelta y me acerqué.
Estaba muy excitado, pero intentaba que no se notasen no acercándome demasiado. La pasé mi brazo por su espalda y lo dejé caer; él no se movió; sí, realmente estaba dormido¡ Esperé un poco para que no se notase mucho y descubrirme y bajé mi brazo hasta su barriga; é no hizo nada, simplemente se giró y se puso baca abajo. Mierda ¡, había fallado en mi intento, pero no me di por vencido. Mi brazo derecho seguía rodeando su cuerpo y el roce de su piel, me gustaba, así que esperé un poco y cuando lo creí conveniente, me acerqué un poco más,...tanto que estoy seguro de que si él estuviera despierto,...lo notaría. Y si estaba...despierto?
Yo también me estaba haciendo el dormido, mis movimientos eran muy lentos y respiraba como si estuviera inmerso en el mundo de los sueños. De repente, é se giró hacia mí, de tal manera que quedamos los dos cara a cara; yo no abrí los ojos y creo que él tampoco; no podía desvelarle que estaba despierto¡ Pasaron unos minutos y me acerqué un poco más a su cara; pasaron unos minutos y é se acercó un poco más a mi cara; tanto que llegué a notar su aliento sobre el mío. Ya no quedaba casi nada de espacio entre nuestros labios, por lo que en mi siguiente intento, yo ya tenía mis labios sobre los suyos. Movíamos los labios despacio, como si estuviéramos dormidos, pero sabiendo los dos, que ningún lo estaba. A mí me gustaba el juego y no quería romper ese momento. Movíamos nuestras lenguas despacito, y su lengua dentro de mi boca me calentaba cada vez más. Bajé un poco mi mano y la dejé caer sobre su slip. Estaba durísimo, y en mi siguiente movimiento, ya la tenía fuera y atrapada por mi mano. Se lo empecé a hacer despacio, con movimientos muy lentos,... y él me seguía el juego,... había metido su mano por la abertura de mis bóxer y estaba haciéndome lo mismo,... y cómo no, haciéndose el dormido. Me gustaba tocarle, explorar toda aquella zona con mis dedos era algo que no podía evitar, era algo que deseaba,... y notar su mano, su movimiento lento... Él cada vez me apretaba más y nuestras bocas seguían juntas, ...era una sensación increíble ¡ Nos dejamos las manos empapadas, pero ten seguro que mereció la pena. Luego yo me di la vuelta despacio,...él también y seguimos “durmiendo”.
Un poco mas tarde nos levantamos como si nada hubiese pasado, nos vestimos y estuvimos viendo la tele hasta que llegó toda la familia. ¿Qué habéis estado haciendo todo el día...?, preguntó mi madre; “él estudiar y yo dormir la siesta”, contestó mi primo. Nos miramos y yo le guiñé un ojo y él sonrió. A veces dudo si sonrió porque realmente estaba dormido y engañó a su madre para que no me echasen la bronca por no estudiar...o quizás sonrió porque no estaba dormido y le había gustado todo lo que había pasado. Tú que crees ...?span>
Tags: amigos, amor, gay, pareja, articulos, relatos, relaciones